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Un poeta con problemas de espíritus: El Palau Moja

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Palacio
Tipo de lugar: Palacio
Dirección:
Número de textos: 1
3 stars
Realizado por Rutes científiques de Barcelona | Referencia Jacint Verdaguer en la cama con su hermana, Terrades, su asistente, Ramón Miralles y su esposa, Joana y la familia Duran. Fuente: MUHBA.

Introducción:
En el Palau Moja vivió, como cura particular de la familia del Marqués de Comillas, propietario del edificio, el conocido poeta Mossèn Cinto Verdaguer (1845-1902). Allí un buen día recibió la visita de un peculiar cura llamado Joaquín Pinyol. Pinyol explicó a Mossèn Cinto que mientras realizaba un exorcismo, el diablo le había revelado que sólo Verdaguer le sacaría del cuerpo de la joven que poseía. Pinyol llevó al Mossèn a la calle Mirallers, donde había la llamada “Casa de Oración”. Allí, Verdaguer realizó un primer exorcismo que le costó más de un sufrimiento. Los espíritus del diablo, como veremos, no estaban tan alejados de los del espiritismo.

Contenido:
Después de su primera visita a la “Casa de Oración”, Verdaguer se aficionó a asistir a las sesiones que allí se hacían, en principio de exorcismo, pero que habitualmente se encontraban en el límite con el espiritismo. La diferencia entre una persona poseída y una persona que actuaba como médium con los espíritus era difusa y una misma persona podía ser considerada poseída por el diablo por los curas de la Casa, y a la vez, como médium por los espiritistas. De alguna manera, la Iglesia intentaba enfrentarse al espiritismo con sus propias armas. Por este motivo, cuando las actividades de Mossèn Cinto en la “Casa de Oración” llegaron a las autoridades eclesiásticas y al Marqués de Comillas, le instaron a abandonarlas. Verdaguer no lo hizo, y no sólo eso, sino que, al parecer, se empezó a relacionar con la familia de la misteriosa viuda Duran, que había conocido en una sesión. Dada su reticencia a dejar de hacer sesiones de exorcismo, la Iglesia comenzó una campaña de desprestigio contra Verdaguer que, se decía: “tiene comportamientos extraños, se ha vuelto loco”, y, la peor acusación de todas, “se ha vuelto espiritista”. Años después de su llegada a Barcelona, el espiritismo había ido creciendo especialmente en los barrios y zonas obreras como Gracia, Sants, el Raval, el Pueble Nou o Sabadell y Terrassa. La Iglesia aprovechaba cualquier ocasión para atacar a su contrincante espiritual. La opinión pública se llenó de opiniones a favor y en contra de Verdaguer, en el que se llamó “Caso Verdaguer”. Tanto fue el eco, que incluso los mismos espiritistas salieron en defensa del Mossèn, afirmando que éste nunca había seguido su doctrina. Verdaguer fue primero expulsado del Palau Moja por su dueño, después exiliado a la Plana de Vic y finalmente suspendido a divins, lo que le prohíbía celebrar misa. Después de una serie de artículos en la prensa, que Verdaguer llama “En Defensa Propia”, y un viaje a Madrid, la prohibición se levanta y Verdaguer es, irónicamente, asignado como cura de la parroquia de Belén, justo delante del Palau Moja. El mismo Verdaguer comenta que “tanto sufrir para pasar de un lado de Las Ramblas, al otro”.

Más información:
Enric Cassases (2014). Dimonis. Apunts de Jacint Verdaguer a la Casa d’Oració. Folgueroles: Verdaguer Edicions. [en catalán]

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