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Una clínica espiritista y las médiums enfermas

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Punto de interés científico
Tipo de lugar: Punto de interés científico
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Realizado por Rutes científiques de Barcelona | Referencia El médico Victor Melcior (1860-1929).

Introducción:
En esta calle del humilde y obrero barrio del Raval, muy cerca del Hospital de la Santa Creu, hospital general de Barcelona hasta principios del siglo XX, hubo, durante 10 años, desde 1895 a 1905, la llamada Clínica Hidro-Magnética, ubicada en el mismo local donde se realizaba la publicación espiritista “Revista de Estudios Psicológicos”. Así, esta clínica heterodoxa era financiada por agrupaciones de espiritistas que tenían en la caridad una de sus principales actividades. Allí, el médico Victor Melcior aplicó nuevas técnicas curativas mediante la hipnosis.

Contenido:
En la Clínica Hidro-Magnética, financiada por grupos espiritistas, se acogían los pacientes de forma gratuita. Los dos médicos que trabajaban no cobraban sueldo, atendiendo durante 4 horas al día, unos 20 pacientes. Mientras Melcior utilizaba la hipnosis, el otro médico, José Cembrano, utilizaba técnicas magnéticas. La hipnosis de Melcior fue muy popular a raíz del caso de una paciente que acudió poco después de abrir la clínica. Se trataba de una mujer que había quedado parcialmente parapléjica tras una crisis histérica. Melcior la sugestionó con hipnosis y en sólo una sesión, la mujer salió de la clínica caminando perfectamente. Pese a que el mismo Melcior decía que la curación en una sola sesión no era normal, la recuperación de esta paciente causó un gran revuelo e hizo que la consulta de Melcior cogiera mucha popularidad. En ese momento, la hipnosis era una técnica que, a pesar de que se utilizaba de forma terapéutica, sobre todo entre las clases altas, no era bien vista por la comunidad científica. Incluso, parece que la policía registró la clínica en busca de prácticas médicas irregulares, pero no la pudo cerrar ya que tanto Cembrano como Melcior eran médicos titulados. Así, esta clínica servía a los espiritistas como lugar donde ejercer la caridad, que formaba parte de su doctrina, como lugar donde promocionar conocimiento científico de vanguardia, y, finalmente, también como lugar de propaganda, ya que aquellos que acudían a la clínica iban a un espacio donde se hacían charlas sobre espiritismo, había una biblioteca y, incluso, se hacían sesiones con médiums.
Por último, es interesante destacar la visión que Melcior tenía del espiritismo, ya que, a pesar de trabajar en esta clínica, Melcior no siempre aceptaba la existencia de los espíritus y a menudo decía que las personas que eran médiums, eran en el fondo, personas con una enfermedad psicológica. Como hemos visto en el caso de la Iglesia y los exorcismos, y en el caso de la metapsíquica, Melcior negaba los espíritus afirmando que, por ejemplo, se trataban de desdoblamientos de personalidad. Melcior decía que los fenómenos espiritistas “no los puede producir una persona sana, sino un sujeto enfermo, con algún problema psicológico”, y relacionaba estas enfermedades con las condiciones sociales, de trabajo y de vida que tenían las clases trabajadoras.

Más información:
Andrea Graus (2015). “Los prodigios del hombre encarnado. Víctor Melcior y la redefinición de la mediumnidad (1901)”. Dynamis, vol. 35, num. 1, p. 83-105.

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