Edificio:
El origen de la Casa de Misericordia se remonta a finales de siglo XVI cuando, en 1581, el doctor Diego Pérez de Valdivia, eclesiástico y catedrático de la Universidad de Barcelona, consternado por el gran número de pobres que había por las calles, solicitó al Consejo de Ciento la fundación de un asilo. Desde entonces, se fueron construyendo, reformando o derribando edificios a lo largo de cuatro siglos. En 1852, la Casa de Maternidad y Expósitos se instaló en el recinto de la Misericordia, ocupando el ala este del edificio, que da a la calle de Ramelleres. Actualmente, en la fachada de la antigua Capilla de la Misericordia, sede del Distrito de Ciutat Vella y de una librería, se puede ver la hucha para limosnas y el torno de huérfanos.
Sanidad:
En su orígen la Casa de Misericordia estuvo destinada a atender a pobres. La mayor parte eran recogidos en los pregones públicos que organizaba el Consejo de Ciento. Una vez allí, eran sometidos a una severa disciplina diaria y de trabajo, con jornadas seguramente bastante duras. Pero no todos iban forzados, también había personas que iban voluntariamente porque allí tenian un techo y un plato en la mesa y tener que trabajar no debía suponerles un inconveniente.
El hospicio, al que se entraba por la plaza de Vicenç Martorell, también formaba parte de la Casa de la Misericordia. En 1852, se inauguró la Casa de Maternidad y Expósitos en esta zona del recinto de la Misericordia. Cuidaban de él las monjas de las hermanas de la Caridad, y se hacían cargo de los niños abandonados de la ciudad. Los expósitos eran los niños de los que no se conocían a los padres y hasta 1870 los expósitos no tenían apellido. En 50 años, se dejaron más de 30.000 niños.
El abandono de los infantes se podía hacer de manera anónima a través de un torno de niños huérfanos que estuvo en funcionamiento desde medidados de siglo XIX hasta 1931. Actualmente, quedan unos restos visibles en